A punto de cumplirse 90 días desde que EE. UU. solicitó la extradición de Rubén Rocha Moya, el gobernador con licencia sigue sin dar la cara. Mientras la Administración morenista destina recursos públicos para blindar su seguridad y la de su familia, Sinaloa permanece bajo una parálisis provocada por el miedo, con familias confinadas y calles vacías.