Cada 28 de octubre, miles de personas acuden al templo de San Hipólito, en Ciudad de México, para venerar a San Judas Tadeo, conocido como el santo de las causas difíciles. Su devoción también se extiende a barrios populares y sectores marginados, donde algunos lo consideran un protector ante problemas económicos, detenciones y situaciones de riesgo. Esta expresión de fe mezcla la tradición católica con creencias populares que han generado controversia por su vínculo con ciertos entornos delictivos.