Tras los recientes brotes de sarampión, incluida la Ciudad de México, ha surgido interés sobre el sarampión atípico, una forma poco común de la enfermedad. El sarampión es una infección viral que se transmite por vía respiratoria y puede causar complicaciones graves.
¿Qué es el sarampión atípico?
El sarampión atípico se identificó principalmente en Estados Unidos entre 1960 y 1970, en personas que habían recibido una vacuna elaborada con virus inactivado antes de 1967. Esta vacuna no generaba inmunidad completa, por lo que quienes fueron vacunados y luego se expusieron al virus podían desarrollar una forma diferente del sarampión, con síntomas y comportamiento distintos al clásico.
Síntomas y diferencias con el sarampión clásico
Los síntomas del sarampión atípico incluyen fiebre, dolor de cabeza, tos, dolor abdominal, inflamación pulmonar y erupciones en la piel. A diferencia del sarampión clásico, que comienza en el rostro y desciende por el cuerpo, en el sarampión atípico las erupciones pueden empezar en manos y pies y luego avanzar hacia el tronco.
También pueden presentarse lesiones más variadas, como vesículas o manchas con sangrado, y en algunos casos complicaciones respiratorias que requieren hospitalización.
Actualmente, los casos de sarampión atípico son poco frecuentes y se limitan a personas que recibieron la vacuna inactivada y no fueron revacunadas con la fórmula moderna de virus vivos atenuados.
Las autoridades sanitarias recomiendan que quienes estén en este grupo consulten a un médico para evaluar su esquema de vacunación, mientras que la vacuna triple viral sigue siendo la mejor manera de prevenir la enfermedad y evitar su propagación.
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