La actividad sísmica volvió a hacerse presente en el noroeste de México durante las primeras horas de este miércoles 15 de julio, luego de que un sismo de magnitud 4.2 se registrara en la región del Golfo de California, formando parte de una serie de movimientos telúricos reportados entre Baja California, Baja California Sur y zonas cercanas a Sinaloa.
De acuerdo con la información del Servicio Sismológico Nacional (SSN), el movimiento de mayor intensidad de la jornada ocurrió a las 8:55 de la mañana, con una magnitud de 4.2 y una profundidad de 14.9 kilómetros. El epicentro se localizó 119 kilómetros al suroeste de Gabriel Leyva Solano, Sinaloa, en aguas del Golfo de California.
Más sismos se registraron en la región durante las últimas horas
El temblor de magnitud 4.2 no fue el único registrado en la región. El Servicio Sismológico Nacional reportó otros movimientos durante la noche del martes y la madrugada de este miércoles:
- Magnitud 3.0, a 46 kilómetros al norte de Vicente Guerrero, Baja California, alrededor de la medianoche.
- Magnitud 3.4, a 73 kilómetros al noreste de Santa Rosalía, Baja California Sur, a las 2:28 de la madrugada.
- Magnitud 3.9, a 133 kilómetros al noreste de San José del Cabo, Baja California Sur, alrededor de las 11:44 de la noche del martes.
- Magnitud 3.5, a 135 kilómetros al noreste de San José del Cabo, aproximadamente a las 11:26 de la noche.
Aunque la mayoría de estos movimientos fueron de magnitud moderada o baja, reflejan la constante actividad sísmica que caracteriza a esta zona del país.
¿Por qué tiembla con frecuencia en Baja California?
La península de Baja California es una de las regiones con mayor actividad sísmica de México debido a su ubicación sobre el límite entre la placa del Pacífico y la placa de Norteamérica. El desplazamiento constante entre ambas placas genera esfuerzos en la corteza terrestre que, al liberarse, provocan sismos de distinta magnitud.
Además, la presencia de sistemas de fallas geológicas, entre ellas la Falla de San Andrés y otras estructuras asociadas en el Golfo de California, favorece la ocurrencia de movimientos telúricos de manera frecuente, la mayoría de ellos sin representar un riesgo para la población.
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