Más de cien años después, algunas libretas de Marie Curie todavía conservan rastros de radiactividad.
Durante sus investigaciones sobre elementos como el radio y el uranio, la científica manipulaba estos materiales sin conocer por completo sus riesgos, por lo que sus cuadernos terminaron contaminados durante sus experimentos.
De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Francia, estos documentos necesitan condiciones especiales de conservación y su consulta está estrictamente controlada.
Aunque manipularlos directamente requiere precauciones, observarlos detrás de una vitrina es seguro. Así, las libretas de Marie Curie siguen guardando una huella invisible de los experimentos que marcaron la historia de la ciencia.