Un grupo de 20 ballenas piloto apareció varado en las playas de Ngawi, cerca del cabo Palliser, en la escarpada costa de Nueva Zelanda.
El incidente ocurrió durante la noche del miércoles 4 de noviembre y sorprendió a los habitantes de la región, donde un encallamiento de esta magnitud no se registraba desde la década de 1990.
Tras recibir el reporte, el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda (DOC), voluntarios de Ngawi y equipos veterinarios de la organización Project Jonah desplegaron un operativo de rescate para intentar devolver a los cetáceos al mar.
Los equipos trabajaron para mantener húmedos a los animales y reducir el estrés térmico mientras buscaban la manera de ayudarlos a regresar al agua.
Pese a los esfuerzos de los rescatistas, únicamente cuatro ballenas permanecían con vida. Sin embargo, para la noche del jueves, los cuatro ejemplares también habían muerto, incluidos dos que inicialmente habían logrado ser devueltos al mar.
El operativo concluyó sin supervivientes, mientras las imágenes del rescate mostraron los esfuerzos de voluntarios y especialistas por salvar a los animales.