Reginald Andre Wilson, de 30 años, fue arrestado en Lake Charles, Luisiana, luego de que cámaras ocultas instaladas por la familia lo captaran vertiendo cloro en la botella de agua de un paciente con discapacidad física y mental.
Tras ingerir el líquido y notar un sabor químico, la víctima alertó a sus familiares y fue atendida de urgencia pero posteriormente se reportó fuera de peligro.
Wilson admitió lo sucedido y fue despedido por la empresa Heaven on Earth.
La policía lo arrestó bajo cargos de mezcla de sustancias nocivas, agresión agravada y crueldad hacia personas discapacitadas. El caso, difundido en medios nacionales, reavivó la preocupación sobre la seguridad de adultos vulnerables a cargo de cuidadores privados.














