Un niño y su perro vivieron un gran susto cuando una fuerte ráfaga de viento levantó por los aires el trampolín en el que estaban jugando en Jackson, Arkansas.
El menor y su mascota saltaban tranquilamente cuando los fuertes vientos, que alcanzaron hasta 55 millas por hora, hicieron que el trampolín se elevara repentinamente.
Al darse cuenta de lo que estaba pasando, ambos corrieron rápidamente hacia el interior de la vivienda para ponerse a salvo.
Las tormentas eléctricas que atravesaron la región provocaron daños importantes, cortes de electricidad y al menos tres personas resultaron heridas.
El momento dejó en evidencia lo rápido que las condiciones pueden cambiar durante una tormenta severa, especialmente cuando se presentan fuertes ráfagas de viento.