El sonido Julia es una de las grabaciones más inquietantes registradas en las profundidades del océano. El 1 de marzo de 1999, sensores submarinos de la NOAA captaron en el Pacífico un extraño sonido de baja frecuencia que se prolongó durante varios minutos y pudo detectarse a miles de kilómetros de distancia. Su tono, parecido a un prolongado gemido, alimentó teorías sobre una posible criatura gigantesca oculta bajo el hielo antártico.