Una fuga poco común ocurrió en una cárcel de Carolina del Sur, donde el recluso Charles Alexander Dieterich logró salir de su celda utilizando un objeto tan sencillo como un lápiz.
El hombre consiguió abandonar su celda, aunque su intento de recuperar la libertad duró poco. Dieterich fue localizado y recapturado por agentes ese mismo día, poniendo fin a la fuga y devolviéndolo a custodia de las autoridades.













