La historia de Jordi Muñoz comenzó en Baja California y está marcada por obstáculos personales, problemas económicos y varios intentos fallidos por ingresar a la universidad. Sin embargo, su interés por la tecnología y la aviación lo llevó a desarrollar una idea que terminaría llamando la atención de especialistas en distintas partes del mundo.
Según información publicada por Forbes, su creatividad y perseverancia lo llevaron a convertirse en una figura relevante dentro de la industria de los drones comerciales.
¿Quién es Jordi Muñoz?
Jordi Muñoz nació en Tijuana y desde joven mostró interés por la electrónica, las computadoras y la aeronáutica. Su meta era estudiar una ingeniería relacionada con el sector aeroespacial, pero fue rechazado en más de una ocasión por el Instituto Politécnico Nacional.
Tras desempeñarse en distintos empleos y enfrentar dificultades económicas, decidió mudarse temporalmente a Estados Unidos junto con su pareja, donde continuó aprendiendo de manera autodidacta sobre programación y sistemas electrónicos.
Jordi Muñoz, el tijuanense que hackeó un Nintendo Wii y sorprendió al mundo
En 2007, mientras vivía en California y esperaba resolver su situación migratoria, Jordi buscaba una forma económica de obtener sensores para un proyecto de aviación.
Los acelerómetros profesionales eran costosos, por lo que decidió abrir un control de Nintendo Wii para extraer los sensores de movimiento que utilizaba la consola. Con ellos desarrolló un sistema capaz de estabilizar un helicóptero de control remoto.
Documentó sus avances en internet y rápidamente comenzó a recibir mensajes de personas interesadas en su trabajo desde distintos países. Su proyecto llamó la atención de comunidades tecnológicas y expertos en innovación.
¿Cómo pasó Jordi Muñoz de hackear un Wii a fundar una empresa de drones?
El experimento abrió la puerta a una oportunidad mayor. Jordi conoció al periodista tecnológico Chris Anderson, con quien posteriormente fundó la empresa 3D Robotics.
La compañía desarrolló sistemas de piloto automático para drones y logró atraer inversiones millonarias. Lo que comenzó como un proyecto casero terminó convirtiéndose en una empresa con operaciones en Estados Unidos y Tijuana.
Años después, Jordi Muñoz se consolidó como uno de los referentes mexicanos en el desarrollo de tecnología para aeronaves no tripuladas, demostrando que la innovación puede surgir incluso de una consola de videojuegos.
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