A lo largo de su historia, Tijuana ha enfrentado temporales que transformaron por completo el paisaje de la ciudad. Desde las inundaciones registradas a finales del siglo XIX hasta los estragos provocados por el fenómeno de El Niño en 1993, las lluvias dejaron colonias bajo el agua, afectaciones a la infraestructura y evidenciaron la necesidad de replantear la planeación urbana para hacer frente a este tipo de eventos extremos.