La llegada del verano trae consigo temperaturas elevadas, días más largos y fenómenos como la canícula. Sin embargo, no solo las noches oscuras o el invierno están rodeados de relatos escalofriantes. En distintas culturas han surgido historias que relacionan el calor extremo con presencias sobrenaturales, accidentes y espíritus atrapados. Entre ellas destaca la leyenda de los llamados 'Ahogados de los Días de Perro', una historia vinculada a antiguas supersticiones sobre el verano.
¿En qué consiste la leyenda de los Ahogados de los "Días de Perro"?
La leyenda está relacionada con los llamados 'Días de Perro' (Dog Days), una expresión de origen grecorromano que describe el periodo más caluroso del verano. Aunque en México este fenómeno es mejor conocido como la canícula, ambos conceptos están asociados a semanas de calor intenso. El nombre proviene de Sirio, la estrella más brillante de la constelación Can Mayor, conocida como la 'Estrella del Perro'. Antiguos griegos y romanos creían que su aparición coincidía con enfermedades, sequías y desgracias.
Fue durante esta temporada cuando comenzaron a surgir relatos populares sobre personas que desaparecían en ríos, lagos y estanques. Según algunas tradiciones orales europeas, las almas de quienes habían muerto ahogados quedaban atrapadas en las aguas y se volvían más activas durante los 'Días de Perro'. Se decía que podían escucharse lamentos cerca de las orillas, sombras moviéndose sobre la superficie o voces que llamaban a los viajeros durante las tardes más calurosas. Estas historias funcionaban también como advertencias para evitar que niños y adultos se acercaran a cuerpos de agua durante una época considerada peligrosa.
Algunas versiones aseguraban que los espíritus intentaban atraer a nuevas víctimas para no permanecer solos en el mundo de los muertos. Otras afirmaban que el intenso calor de la canícula debilitaba la frontera entre el mundo de los vivos y el de las almas, permitiendo que los ahogados regresaran temporalmente a los lugares donde perdieron la vida. Aunque no existen registros históricos que confirmen estas creencias, la leyenda sobrevivió durante generaciones como parte del folklore asociado al verano y a los peligros del agua.
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