Los microplásticos se han convertido en uno de los residuos más presentes en el ambiente y en productos de consumo cotidiano. Estudios recientes han detectado estas partículas en agua, alimentos e incluso en el cuerpo humano, lo que ha generado preocupación entre organismos internacionales y especialistas ambientales sobre sus posibles efectos a largo plazo.
México y la expansión del plástico: el aumento de residuos que impulsa la propagación de microplásticos
El plástico transformó distintos sectores industriales por su resistencia y bajo costo. En México, la industria crece cerca de 3 por ciento anual y representa entre 2.5 y 3.5 por ciento del PIB manufacturero, según la Asociación Nacional de Industrias del Plástico. Sin embargo, el aumento del consumo de productos desechables también incrementó la acumulación de residuos.
Datos de Induambiente señalaron que en 2021 existían más de 3 mil 700 tiraderos ilegales en el país, muchos de ellos con residuos plásticos que terminan fragmentándose en el ambiente.
¿Qué son los microplásticos y cómo llegan a los alimentos?
Los microplásticos son partículas menores a cinco milímetros que se generan cuando el plástico se degrada por el Sol, el agua y el viento. También se producen de forma industrial para artículos cosméticos y productos de higiene. Debido a su tamaño, estas partículas se dispersan fácilmente y llegan a ríos, mares y suelos agrícolas. Investigaciones han encontrado microplásticos en cultivos como maíz, arroz, avena, zanahoria y lechuga, además de productos derivados como miel y polen.
Microplásticos en el agua, bebidas y sangre humana
Diversos estudios han detectado microplásticos en carne, leche, pescados, mariscos y bebidas. Investigaciones recientes estiman que un litro de agua embotellada puede contener hasta 240 mil partículas. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria advirtieron que estas partículas pueden transportar sustancias relacionadas con alteraciones hormonales y otros riesgos para la salud. También fueron encontradas en sangre, pulmones y placenta humana, lo que mantiene abiertas investigaciones sobre sus posibles efectos en el organismo.
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