En un contexto donde los pagos sin contacto se han vuelto comunes, también crecen las preocupaciones por la seguridad de los datos bancarios. En este escenario, ha ganado popularidad una práctica casera: envolver tarjetas de débito y crédito en papel aluminio como medida de protección.
De acuerdo con información respaldada por especialistas en ciberseguridad y organismos como la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, esta tendencia surge por el uso de tecnología RFID en las tarjetas modernas, que permite realizar pagos mediante ondas de radio sin contacto directo.
¿Cómo funciona el papel aluminio como protección de tarjetas?
El principio es físico: el aluminio actúa como un material conductor que bloquea señales electromagnéticas. Esto genera un efecto similar al de una jaula de Faraday, impidiendo que dispositivos externos puedan leer la información de la tarjeta a distancia.
Este método podría reducir riesgos en espacios concurridos como transporte público o aeropuertos, donde existe la preocupación de fraudes conocidos como “skimming” inalámbrico.
¿Qué es el 'skimming' inalámbrico?
El “skimming” inalámbrico es una técnica de robo de datos en tarjetas con tecnología sin contacto (RFID), donde delincuentes intentan interceptar la información mediante dispositivos cercanos sin contacto físico. La Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC) señala que estos casos existen, aunque son poco frecuentes y de alcance limitado.
¿Qué tan efectivo es realmente cubrir una tarjeta con papel aluminio?
Aunque expertos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología confirman que el bloqueo de señales es técnicamente posible, también señalan que estos ataques son poco frecuentes debido al corto alcance necesario para leer una tarjeta.
Por ello, el uso de aluminio puede ofrecer una protección adicional, pero no sustituye medidas más efectivas como billeteras con bloqueo RFID o alertas bancarias en tiempo real.
Ataque armado en ciber de Tijuana deja un hombre sin vida; hechos quedaron grabados en video
