Con la llegada de San Valentín , también surge la reflexión sobre las distintas formas de vivir el amor. En la actualidad, una de las prácticas cada vez más comunes es la de las parejas que trabajan juntas, una dinámica que puede fortalecer la relación, pero que también conlleva importantes desafíos. ¿Es una buena idea o una pésima decisión? Aquí te lo contamos.
La verdad detrás de las parejas que trabajan juntas
Para muchas personas, compartir el espacio laboral con su pareja representa una oportunidad para fortalecer los vínculos emocionales , fomentar la colaboración, reforzar la confianza y construir una visión compartida de metas y proyectos.
Sin embargo, esta cercanía constante también puede traer complicaciones importantes, como la falta de privacidad, el estrés compartido y la dificultad para separar lo laboral de lo personal, lo que puede provocar conflictos que se extienden a la vida cotidiana.
De acuerdo con diversos reportes, casi el 46% de las parejas que trabajan juntas termina separándose, una cifra que evidencia los retos que implica esta dinámica.
¿Qué pueden hacer las parejas que trabajan juntas?
Ante este panorama, especialistas en terapia de pareja recomiendan establecer acuerdos claros para evitar conflictos que puedan dañar la relación. Entre las principales sugerencias destacan:
- Establecer límites claros: Separar los temas laborales de los personales y evitar llevar problemas del trabajo a casa.
- Manejo emocional: Desarrollar una adecuada gestión de las emociones para enfrentar situaciones de estrés sin afectar la relación.
- Fomentar la autonomía : Realizar actividades individuales, mantener espacios propios y cultivar intereses personales, incluso si se trabaja en el mismo lugar.
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