Debajo de las calles de París, Francia, existe un laberinto subterráneo conocido como las Catacumbas de París, un osario que resguarda los restos de millones de personas. Su historia comenzó a finales del siglo XVIII, cuando los problemas sanitarios provocados por los cementerios saturados llevaron a las autoridades a trasladar los huesos a antiguas canteras de piedra caliza.













