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Síndrome del sismo: ¿Por qué los mexicalenses ‘sentimos’ que tiembla cuando no es así?

En Mexicali, a veces sentimos temblores que no existen. Te compartimosel síndrome del sismo y por qué tu cuerpo reacciona así. Aquí te informamos.

Síndrome del sismo: ¿Por qué los mexicalenses ‘sentimos’ que tiembla cuando no es así?
|créditos: unsplash, Sreehari Devadas

En Mexicali es común escuchar a alguien decir: “¡Otra vez tiembla!” aunque nadie más haya sentido nada. Este fenómeno tiene nombre: se le llama síndrome del sismo. No es que estés imaginando las cosas, sino que tu cuerpo y tu cerebro pueden reaccionar como si realmente hubiera un temblor, especialmente en lugares donde los sismos son frecuentes.

¿Qué es el síndrome del sismo y cómo saber si lo tienes?

El síndrome del sismo es una reacción que ocurre cuando alguien ha vivido muchos terremotos o temblores y su mente queda “hipersensible” a cualquier movimiento o vibración. Básicamente, tu cuerpo se prepara para un sismo aunque no haya ninguno. Puedes sentir mareo, vértigo, temblores leves en las manos, sudoración o incluso ansiedad.

No es raro que esto pase después de un sismo fuerte o de varios temblores seguidos. Incluso los sonidos fuertes, el tránsito de camiones o el movimiento de edificios pueden engañar a tu cerebro y hacerte pensar que estás viviendo otro sismo.

¿Cómo saber si lo tienes? Si notas que tu corazón se acelera o sientes miedo al mínimo temblor, aunque luego descubras que no había sismo, probablemente tu cuerpo está reaccionando a este síndrome. Es importante tomarlo en serio, porque puede afectar a tu sueño, concentración y bienestar general. Técnicas de respiración, ejercicios de relajación y hablar con alguien sobre la ansiedad pueden ayudar mucho.

¿Por qué en Mexicali tiembla mucho?

Mexicali se encuentra en una zona sísmicamente activa. Está cerca de la falla de El Mayor-Cucapah, una fractura geológica que produce terremotos moderados y fuertes. Por eso, los temblores no son raros: la ciudad tiembla varias veces al año, aunque la mayoría sean imperceptibles.

El terreno del valle también hace que los movimientos se sientan más. Su suelo arenoso y sedimentario amplifica las vibraciones, y eso hace que incluso un temblor pequeño pueda sentirse como algo más fuerte.

Además, los mexicalenses tenemos un “instinto sísmico”: después de vivir sismos importantes, nuestro cerebro está entrenado para detectar cualquier vibración, aunque sea mínima.

Por eso no es extraño que alguien diga que tiembla cuando en realidad no hay sismo. Es una combinación de memoria corporal, miedo natural y sensibilidad al movimiento.

Es decir, el síndrome del sismo es una forma en que nuestro cuerpo responde al estrés y a la experiencia sísmica repetida.

No significa que estés loco, sino que tu cerebro y tu cuerpo siguen alerta en una región donde la Tierra se mueve con frecuencia. Reconocerlo y aprender a manejarlo puede ayudarte a sentirte más tranquilo y seguro, incluso cuando la ciudad se sacude de verdad.

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