¿México podría convertirse en un refugio en caso de una guerra nuclear? Aunque el país tendría una exposición directa menor si los ataques se concentraran en otras regiones del mundo, eso no significa que estaría a salvo de sus consecuencias.
Un conflicto nuclear de gran escala podría provocar efectos que irían mucho más allá de los países involucrados: contaminación radiactiva, alteraciones climáticas, afectaciones a la agricultura y posibles crisis de abastecimiento de alimentos.
¿Qué zonas de México podrían enfrentar mayores riesgos?
Uno de los escenarios que podría generar preocupación para México sería un intercambio nuclear que involucrara objetivos militares o ciudades estratégicas de Estados Unidos.
En ese caso, las estimaciones señalan que comunidades mexicanas cercanas a la frontera podrían estar expuestas a consecuencias indirectas, dependiendo de la ubicación de las detonaciones y de la trayectoria de los vientos.
Ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez y Reynosa se encuentran cerca del territorio estadounidense, pero su ubicación no permite afirmar que recibirían contaminación radiactiva de manera automática. Para determinar el riesgo sería necesario conocer los puntos de impacto, la intensidad de las explosiones y las condiciones atmosféricas.
¿La radiación de una bomba nuclear podría llegar a México?
Sí. De acuerdo con los registros, el material radiactivo generado durante una detonación puede elevarse junto con el polvo y los escombros, formar partículas y desplazarse mediante las corrientes de viento.
Este fenómeno se conoce como lluvia radiactiva o fallout. Su alcance y concentración dependen de factores como el tipo de explosión, la cantidad de material liberado, la distancia y las condiciones meteorológicas.
Por ello, una detonación en territorio estadounidense podría representar un riesgo para algunas zonas de México, pero no es posible establecer de antemano qué ciudades resultarían afectadas ni en cuánto tiempo llegaría la contaminación.