Aunque en muchas partes del mundo el negro representa respeto y duelo, no es la única opción. Por ejemplo, en varios países de Asia como India, China o Japón, el color del luto es el blanco. Sí, blanco. Ahí simboliza pureza, transición y un nuevo comienzo después de la muerte. En contextos religiosos, especialmente en tradiciones católicas, también aparece el morado o el violeta.