Un terremoto destruyó Tokio, pero fueron llamas las que convirtieron la tragedia en una pesadilla.
El 1 de septiembre de 1923, Japón fue golpeado por el gran terremoto de Kanto, uno de los desastres más devastadores de su historia que destruyó edificios en Tokio y Yokohama que provocaron numerosos incendios que se extendieron rápidamente por la ciudad.












