Francia fue golpeada por violentas tormentas que dejaron escenas de destrucción en distintas zonas, particularmente en Île-de-France y École-Valentin. Las fuertes rachas de viento derribaron y arrancaron árboles, mientras intensas granizadas causaron daños materiales, obligando a los habitantes a resguardarse ante las condiciones extremas. Las autoridades mantienen la atención sobre las zonas afectadas mientras continúan evaluando los daños provocados por el temporal.












