El regreso a clases puede generar nervios y ansiedad en algunos niños, especialmente después de varias semanas de vacaciones. Sin embargo, comenzar a prepararlos con anticipación puede hacer que el cambio sea más sencillo.
Algunas recomendaciones para hacer más llevadera la transición son:
- Ajustar poco a poco los horarios: Adelantar la hora de dormir entre 15 y 30 minutos cada pocos días, hasta recuperar el horario escolar y establecer una rutina tranquila antes de dormir, como leer o tomar un baño.
- Conocer la escuela: Si es posible, visitar el plantel, ubicar el salón y conocer al maestro puede reducir la incertidumbre del primer día, especialmente en los niños que llegan a una escuela nueva.
- Involucrarlos en los preparativos: Preparar juntos la mochila, elegir algunos útiles o escoger el lunch puede hacer que los niños se sientan más involucrados y entusiasmados con el nuevo ciclo.
- Hablar sobre sus preocupaciones: Preguntarles qué esperan del regreso a clases y qué les preocupa permite identificar sus nervios y acompañarlos durante el proceso. Hablar de manera positiva sobre conocer nuevos amigos, aprender y reencontrarse con compañeros también puede ayudar.
Los nervios antes del primer día son normales y no necesariamente significan que algo esté mal. Acompañar a los niños, escuchar sus preocupaciones y darles tiempo para adaptarse puede hacer que el regreso a clases sea una experiencia mucho más tranquila.













