La noche antes de regresar a clases puede traer una mezcla de emoción y nervios, incluso para los estudiantes que esperan con entusiasmo volver a ver a sus amigos.
Esto ocurre porque el cuerpo puede reaccionar de manera similar ante la emoción y la ansiedad, liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol.
Después de semanas de vacaciones, volver a los horarios escolares también representa un cambio importante: levantarse temprano, dormir a otra hora, cumplir con tareas y adaptarse nuevamente a una rutina.
A esto se suman preocupaciones como conocer a nuevos maestros, reencontrarse con compañeros, hacer nuevos amigos o enfrentar clases más difíciles. Para los niños más pequeños, también puede aparecer el miedo a separarse de sus padres o a perderse en un lugar desconocido.
¿Cuáles son los síntomas de ansiedad por regresar a clases?
Algunas señales de ansiedad pueden ser problemas para dormir, dolor de estómago o de cabeza, irritabilidad, preocupación constante o dificultad para separarse de los padres al llegar a la escuela.
Más que intentar eliminar por completo esos nervios, especialistas recomiendan acompañar a los menores durante la transición y ayudarles a recuperar poco a poco sus horarios y rutinas.
Hablar sobre lo que les preocupa, preparar con anticipación lo necesario para el primer día y recordarles que es normal sentirse nerviosos ante un cambio puede hacer que el regreso a clases sea más llevadero.













