En 1902, la peste bubónica llegó durante el gobierno de Porfirio Díaz a Mazatlán y Ensenada y ante el riesgo de que se esparciera, su gobierno puso en marcha una campaña sanitaria para contenerla.
El plan consistió en aislar enfermos, hacer inspecciones en casas, se desinfectaron viviendas y pertenencias, se instalaron estaciones sanitarias y se incineraron casas. Esta fue la primera campaña contra la peste en México.