Dormir cuando hace mucho calor puede convertirse en una tarea difícil. Dar vueltas en la cama, sudar, despertarse varias veces durante la noche o simplemente no conseguir conciliar el sueño son algunas de las consecuencias de una temperatura elevada.
La razón está relacionada con la forma en que el cuerpo regula su temperatura antes y durante el sueño. Para poder iniciar y mantener las etapas más profundas del descanso, el organismo necesita reducir ligeramente su temperatura interna, aproximadamente entre 0.5 y 1 °C.
¿Qué le pasa al cuerpo cuando hace calor?
Cuando comienza a bajar la temperatura corporal, el organismo libera calor hacia la piel mediante la vasodilatación, es decir, el ensanchamiento de los vasos sanguíneos cercanos a la superficie. Esto ayuda al cuerpo a enfriarse y prepararse para dormir.
El problema aparece cuando la temperatura del ambiente es demasiado alta. En esas condiciones, al cuerpo le cuesta más liberar el calor acumulado y alcanzar la temperatura necesaria para descansar.
El calor también puede provocar una mayor sudoración y favorecer despertares durante la noche, interrumpiendo los ciclos normales del sueño y haciendo que el descanso sea menos reparador.
¿Cuál es la temperatura ideal para dormir?
La temperatura ideal para dormir suele estar entre 18 °C y 21 °C. Cuando supera los 24 °C, especialmente con humedad, puede dificultar el sueño. Mantener el dormitorio fresco y ventilado ayuda a descansar mejor.













