¿Has notado que una ciudad puede sentirse mucho más caliente que sus alrededores? Esto tiene una explicación: se conoce como “isla de calor urbano”, un fenómeno en el que las zonas urbanizadas alcanzan temperaturas superiores a las áreas rurales o naturales cercanas. El asfalto y el concreto absorben calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche, mientras que la falta de árboles reduce la sombra y el enfriamiento natural. A esto se suma el calor generado por vehículos, industrias y aparatos de aire acondicionado, que queda atrapado entre las calles y los edificios.












