Cuando el movimiento del Metro Pantitlán disminuye y los pasillos quedan casi vacíos, una vieja leyenda urbana cobra vida. Se dice que un pequeño fantasma aparece durante las noches y deambula solo por las instalaciones, especialmente en la Línea 5, donde supuestamente se han concentrado distintos relatos de apariciones. Aunque no existen pruebas que confirmen el fenómeno, la historia del niño fantasma se mantiene como uno de los mitos más populares relacionados con el Metro de la Ciudad de México.












