Durante años se ha repetido que cada año de vida de un perro equivale a siete años humanos, pero esta regla no refleja cómo envejecen realmente los animales. La UNAM explica qué factores deben considerarse para conocer su etapa de vida.
¿Por qué un año de perro no equivale a siete años humanos?
La creencia de multiplicar por siete la edad de un perro para obtener su equivalente humano es una referencia simplificada que no toma en cuenta las diferencias entre animales. De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los perros envejecen a distintos ritmos dependiendo de factores como su tamaño, raza, metabolismo y genética.
La universidad señala que los perros de talla grande suelen tener una esperanza de vida menor que los ejemplares pequeños, por lo que tampoco es posible aplicar una misma fórmula a todos los canes.
¿Cómo saber la edad de un perro según la UNAM?
Una forma más útil de aproximarse a la edad de un perro consiste en observar sus características físicas y ubicarlo dentro de una etapa de desarrollo. Entre los cambios que pueden aparecer con el envejecimiento están la disminución de actividad, modificaciones en el apetito, deterioro de la vista y el oído, además de cambios de comportamiento.
La UNAM también señala que las revisiones veterinarias permiten detectar cambios relacionados con la edad y determinar qué cuidados necesita cada animal.
Las etapas de vida ayudan a conocer qué tan viejo es un perro
Los especialistas identifican distintas etapas en la vida canina, desde el periodo neonatal y juvenil hasta la madurez y la etapa geriátrica. De acuerdo con la UNAM, esta última puede comenzar alrededor de los siete años, aunque el momento varía según características individuales y el tamaño del perro.
Por ello, más que convertir la edad del perro en una cifra humana exacta, conocer su etapa de vida permite adaptar alimentación, actividad física y revisiones veterinarias a sus necesidades.











