El 2 de mayo, el presidente Bill Clinton tomó una decisión que cambió todo: hacer el GPS mucho más preciso para civiles en todo el planeta. Antes de eso, la señal tenía un error de hasta 100 metros. Sí, podías estar cerca, pero no exactamente donde creías. La razón: existía una limitación intencional llamada “disponibilidad selectiva”, diseñada para evitar que enemigos usarán esta tecnología con precisión. Pero ese día, la limitación desapareció.