En 1914, el explorador Ernest Shackleton partió con un objetivo casi imposible: cruzar el continente antártico. Pero su barco, el Endurance, quedó atrapado y finalmente fue aplastado por el hielo.
Los 28 tripulantes quedaron aislados en uno de los lugares más extremos del planeta. Durante meses sobrevivieron sobre témpanos de hielo, soportando temperaturas bajo cero, hambre y un océano implacable.