Mucho antes de los mensajes instantáneos y las redes sociales, las postales se convirtieron en una forma rápida y económica de comunicarse. Su aparición en 1869 marcó un cambio en la manera de enviar mensajes breves por correo, sin necesidad de utilizar un sobre.
Una postal es una pieza rectangular de cartulina o cartón fino diseñada para escribir un mensaje en una de sus caras y enviarlo directamente por correo. Su principal ventaja era el precio, pues durante sus primeros años el envío costaba menos que una carta tradicional.












