Fort Lauderdale, Florida.– Lo que para muchos podría parecer una pesadilla, para la familia Christoforu es parte de la vida cotidiana. En su garaje, convertido en un refugio especializado, habitan más de 200 serpientes exóticas, entre ellas pitones arborícolas verdes, boas de la cuenca del Amazonas y ejemplares raros como las pitones Boeleni. Incluso cuentan con dos especies venenosas, mantenidas bajo estrictos cuidados.
Niños juegan y duermen con algunas serpientes
El responsable de esta inusual colección es Socratis Christoforu, de 45 años, quien asegura que sus hijos Ariana, de 9 años, y Maximus, de 5, conviven sin temor con los reptiles, llegando a dormir con algunos de ellos. “Es normal para nuestra familia. Queremos romper el estigma y mostrar que las serpientes no son malvadas, solo incomprendidas”, declaró a SWNS.
El garaje funciona como un verdadero serpentario, con áreas de calor y frío para simular las variaciones del día y la noche. La temperatura se mantiene regulada a 72 grados Fahrenheit durante el día y 68 por la noche.
El interés de Christoforu por los reptiles comenzó en su niñez, cuando capturaba cabezas de cobre venenosas en Nueva Jersey. Aunque su afición se detuvo tras la crisis financiera de 2008, fue su hija Ariana quien reavivó la pasión en 2016 al recibir una serpiente de maíz como mascota.
Hoy, Ariana posee 30 reptiles propios y junto con su hermano participa como “entrenadora de serpientes”. Sus favoritas son dos pitones Boeleni, Fancy y Megatron, con las que juegan y se acurrucan.