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¿Qué tan peligroso es comer dulces de Halloween? Esto se sabe sobre las golosinas alteradas

Cada octubre resurgen las advertencias sobre caramelos manipulados para hacer daño a los niños. ¿Qué hay detrás de estas historias y qué precauciones conviene tomar?

Dulces de Halloween (Crédito: Canva / Banco de imágenes)

Cada octubre, junto con los disfraces, las calabazas y el tradicional «truco o trato», vuelve una preocupación entre madres y padres de familia: que los dulces recolectados por los niños escondan agujas, sustancias tóxicas u otros objetos peligrosos.

Las advertencias suelen circular en redes sociales y mensajes compartidos entre familiares, pero la historia de los caramelos envenenados por desconocidos es más compleja de lo que parece.

¿Cuándo comenzó el miedo a recibir dulces manipulados?

El temor a que una persona desconocida utilice los dulces para lastimar a los niños se extendió durante el siglo XX y ganó fuerza a través de noticias, rumores y advertencias que se repiten cada temporada, hoy en día con mayor presencia gracias a las redes sociales.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 1974, cuando Ronald Clark O’Bryan envenenó con cianuro un caramelo que entregó a su propio hijo, Timothy, de ocho años. El menor murió después de consumirlo y el caso reveló que el responsable era alguien cercano a la víctima, no un extraño que hubiera repartido golosinas al azar.

El crimen contribuyó a alimentar el temor colectivo sobre los dulces de Halloween. Sin embargo, el caso no demuestra que exista una amenaza frecuente de desconocidos que busquen envenenar a niños durante el tradicional recorrido por las casas.

El sociólogo Joel Best, de la Universidad de Delaware, ha investigado durante décadas los reportes sobre dulces contaminados. Su trabajo ha señalado que las historias de ataques aleatorios suelen carecer de pruebas que confirmen la versión difundida inicialmente.

¿Cómo revisar los dulces de Halloween y reducir los riesgos?

Aunque las historias más alarmantes no representan necesariamente un peligro generalizado, revisar las golosinas sigue siendo una medida prudente. Antes de que los niños las consuman, las personas adultas pueden tomar algunas precauciones:

  • Revisar los envoltorios: evitar productos abiertos, rotos, perforados o que presenten señales de manipulación.
  • Desechar dulces sospechosos: si una golosina tiene un objeto extraño, olor inusual o una apariencia que genere dudas, no permitir que se consuma.
  • Verificar los productos sin empaque: prestar especial atención a las golosinas caseras o sin identificación cuando no se conoce su procedencia.
  • Acompañar a los niños: supervisar la recolección y revisión de los dulces, especialmente cuando se trata de menores pequeños.
  • Reportar hallazgos reales: si se encuentra una aguja, una sustancia sospechosa u otro objeto peligroso, evitar manipularlo directamente y comunicarlo a las autoridades correspondientes.
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