Aunque la mayoría de las personas imagina los rayos con un intenso color blanco, lo cierto es que también pueden adquirir tonos azules, violetas, rosados e incluso rojizos. De acuerdo con especialistas, estos colores se producen por la interacción de las descargas eléctricas con los gases presentes en la atmósfera y por las altas temperaturas que alcanzan durante el fenómeno.