Lo que parecía un trágico accidente terminó convirtiéndose en un caso que ha causado conmoción en Estados Unidos. Un bebé de 18 meses fue declarado muerto después de caer a una alberca en Gilbert, Arizona, pero más de cinco horas después, personal de la morgue descubrió que el pequeño todavía respiraba.
Bebé despierta en plena morgue
Todo comenzó cuando el menor cayó a la piscina de su casa. Su padre lo sacó del agua y comenzó a hacerle maniobras de reanimación mientras llegaban los paramédicos. Ya en el hospital, los médicos intentaron salvarlo, pero finalmente un doctor certificó su fallecimiento y el niño fue colocado en una bolsa para cadáveres y enviado a la morgue.
Sin embargo, cuando trabajadores del Servicio Médico Forense acudieron para recoger el cuerpo, abrieron la bolsa y se llevaron una enorme sorpresa: el bebé aún mostraba signos de vida. De inmediato pidieron ayuda médica y el pequeño fue trasladado de urgencia, primero al hospital y después en helicóptero a un centro especializado.
Con el paso de los meses salieron a la luz documentos que señalan que, antes de que el niño fuera declarado muerto, una enfermera había comentado que todavía podía sentirle el pulso. Incluso algunos policías aseguraron haber visto movimientos y escuchado jadeos, aunque el médico consideró que se trataba de una respiración agónica y mantuvo su decisión.
Aunque el menor logró sobrevivir, su familia informó que sufrió un daño cerebral grave y ahora necesitará atención médica especializada de por vida. El caso sigue bajo investigación para determinar si hubo errores durante la atención médica y esclarecer por qué el niño fue declarado muerto cuando aún seguía con vida.
El transporte del futuro: taxis voladores
