Entre 1347 y 1353, la Peste Negra acabó con cerca de 50 millones de personas en Europa. Causada por la bacteria Yersinia pestis, se propagó mediante pulgas de ratas y provocó una de las epidemias más devastadoras de la historia.
La enfermedad colapsó ciudades, paralizó la economía y dejó campos sin trabajadores. Su impacto transformó la medicina medieval y contribuyó al declive del sistema feudal, cambiando el curso de la historia.













