Taiwán realizó en agosto de 2026 la primera prueba de un nuevo cohete diseñado para lanzar pequeños satélites a órbita baja.
El lanzamiento tuvo lugar en la base de Jiupeng, en Pingtung, bajo el desarrollo del Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología (NCSIST).
Durante los primeros segundos de vuelo, el cohete de combustible sólido presentó una anomalía y se desvió de su trayectoria. Como medida de seguridad, los operadores activaron su sistema de autodestrucción y los restos cayeron en una zona montañosa segura.
No hubo personas heridas ni daños materiales, y las autoridades analizarán los datos para mejorar futuros lanzamientos.












