Si hay un caso de rescate animal que ha conquistado el corazón de millones de personas, es el de Kroshik, una foca rusa que, pese a múltiples intentos, se ha negado a regresar a la vida salvaje, prefiriendo permanecer bajo el cuidado de los humanos.
Kroshik, la foca rusa que se rehúsa a ser liberada
La historia de Kroshik se remonta a 2016, cuando especialistas en vida marina localizaron a la pequeña foca en un lago de Rusia y decidieron rescatarla para brindarle atención y cuidados.
Ese mismo año se realizó el primer intento de liberación. Sin embargo, tras nadar apenas 15 minutos, Kroshik dio media vuelta y regresó por su cuenta con los humanos, negándose a abandonar el lugar.
A partir de entonces, sus cuidadores intentaron reducir el contacto para fomentar su independencia, aunque señalaron que Kroshik siempre se mostró extremadamente cariñoso con las personas.
Intentos fallidos y un comportamiento inesperado
En 2017 se llevó a cabo un segundo intento de liberación. Aunque al inicio parecía adaptarse al entorno, poco tiempo después comenzaron a recibirse reportes de una foca muy sociable en la playa, la cual resultó ser nuevamente Kroshik, buscando contacto humano.
El tercer intento ocurrió a finales de 2025, cuando fue trasladado junto a su amigo Shilshik a una piscina flotante adaptada, diseñada para facilitar su transición a la vida salvaje.
Durante la prueba, se les proporcionaron 30 peces vivos, pero solo lograron atrapar tres, lo que evidenció que Kroshik aún no está preparado para sobrevivir por sí mismo.
Una liberación que sigue en pausa
Ante esta situación, los expertos decidieron posponer nuevamente su liberación, priorizando el bienestar del animal y reconociendo que, hasta ahora, Kroshik ha elegido permanecer bajo el cuidado humano.