En Maho Beach los aviones aterrizan justo al final de la pista del Aeropuerto Internacional Princesa Juliana pasando a menos de 30 metros de los turistas. El espectáculo es impresionante, pero también peligroso. Durante los despegues, la fuerza de los motores genera ráfagas de aire tan intensas que pueden derribar personas, levantar arena e incluso provocar accidentes. Por eso, las autoridades recomiendan no colocarse detrás de los aviones. Aunque muchos lo siguen haciendo por la adrenalina. A pesar del riesgo, el lugar se ha convertido en una atracción mundial, con bares y hoteles justo frente a la pista.