Bajo las aguas del Pacífico, frente a la costa del noroeste de Estados Unidos y Canadá, se encuentra una de las zonas sísmicas más importantes de Norteamérica: la zona de subducción de Cascadia.
La estructura tiene capacidad para generar terremotos de magnitud 9 o superiores y, en un escenario de gran ruptura, también podría producir un tsunami con efectos severos sobre las comunidades costeras.
El riesgo vuelve a llamar la atención después de que investigadores estudiaran la fragmentación de una de las placas que forman parte de este complejo sistema tectónico. Frente a la isla de Vancouver, la placa Explorer presenta un desgarro de aproximadamente 75 kilómetros, una muestra de que las placas de esta región continúan transformándose.
¿Por qué Cascadia puede generar un terremoto tan fuerte?
Las zonas de subducción se forman cuando una placa tectónica se introduce por debajo de otra y se hunde hacia el interior de la Tierra.
En Cascadia, las placas Juan de Fuca, Explorer y Gorda se desplazan por debajo de la placa Norteamericana. El contacto entre ellas puede acumular enormes cantidades de tensión durante cientos de años.
Cuando esa energía finalmente se libera mediante una gran ruptura, puede producirse un terremoto de magnitud extrema.
Los registros geológicos muestran que Cascadia ya ha generado grandes terremotos. El último gran evento conocido ocurrió el 26 de enero de 1700, con una magnitud estimada cercana a 9, y provocó un tsunami que atravesó el Pacífico y llegó hasta Japón.
¿Qué pasaría si un terremoto de Cascadia provoca un tsunami?
El principal peligro para las comunidades cercanas a la costa sería que el tsunami podría llegar muy poco tiempo después del terremoto.
Una ruptura importante del fondo oceánico puede desplazar una enorme cantidad de agua y generar ondas que se propagan rápidamente hacia la costa. En algunas zonas del noroeste del Pacífico, el tiempo de reacción podría medirse en minutos.
Los modelos científicos contemplan escenarios con olas de gran altura e inundaciones extensas, aunque la magnitud y alcance dependerían de la zona exacta que se rompa y de las características del terremoto.