Aunque un aeropuerto esté construido dentro de una ciudad, en realidad no pertenece completamente a esa ciudad. Los aeropuertos están bajo jurisdicción federal. Eso significa que las leyes, la seguridad y el control del lugar dependen directamente del gobierno nacional. Por eso, cuando cruzas migración o aduanas, es como entrar a una zona controlada por el país entero, no solo por el estado o municipio donde estás parado.
De hecho, existe una creencia muy popular que asegura que las zonas internacionales de un aeropuerto no pertenecen a ningún país. Pero eso no es tierra de nadie. Siguen siendo territorio nacional, solo que con reglas especiales para viajeros internacionales. Por esa razón, si ocurre un delito dentro de un aeropuerto, normalmente intervienen autoridades federales y no la policía local.