El equinoccio de otoño marca astronómicamente el inicio de esta estación en el hemisferio norte y ocurre cuando el Sol cruza el ecuador celeste, haciendo que el día y la noche tengan una duración muy similar. Este fenómeno sucede alrededor del 22 o 23 de septiembre, aunque la fecha exacta puede variar de un año a otro.
Más allá de la astronomía, este momento también adquirió distintos significados en culturas y tradiciones a lo largo de la historia. El equilibrio entre luz y oscuridad, la temporada de cosecha y gratitud y la idea de cerrar ciclos y soltar forman parte de los simbolismos asociados con el otoño. Estas interpretaciones son culturales y espirituales, no efectos científicos del equinoccio.












